
A veces las palabras se atropellan en mi mente y no logro ordenarlas coherentemente,
¿ les ha sucedido?. Es como una colisión en una carretera, una tras otra van chocando y quedando metidas de cuajo todas juntas en una pila de vocablos que no te dicen nada, que no significan nada un montón de la nada misma.
Entonces cuando eso sucede me siento en el rincón preferido de mi casa y leo, tratando de formar frases con esas palabras tan bien puestas y dirigidas y pienso como diablos lo hace para escribir tan bien, como miercales se inspira para hacerlo de esta forma, como es posible que este llorando con este acervo de palabras que llegan a lo hondo de mis sentimientos…
Ayer fue un día un poco espeso, que tubo una tarde algo tensa, la vida se encarga de recordar cosas que no desean ser recordadas, te pone en el tapete temas que tenias algo olvidados no del todo ya que solo hace falta una puntita para que el iceberg aparezca en su magnitud, ayer recordé, hable y afronte ese lado B que me acompaña desde siempre, ese que no me cuesta asumir, pues porque lo he tenido toda la vida, ese que te cuesta asumir a ti..
Ayer arrasaba la lluvia, con un frío calador, agradecí el calor, el calor de la chimenea, el calor de un café cortado, agradecí la tibieza de tus palabras, agradecí el calor de tu abrazo, agradecí el calor de tu cuerpo.
Hoy amaneció un sol hermoso, un sol de esos que no calientan para nada, cuyos rayos del sol pareciera que tienen como finalidad ser parte de la decoración del paisaje, porque el frió afuera era potente.
Yo amanecí en mi cama, cálida, con tus besos, en mi cuello, amanecí con el alma bien tibia, y en lo entreabierto de la puerta con un par de caritas somnolientas que evidentemente no habían asistido a clases por que los despertadores no habían sonado, nadie había despertado temprano en esta casa, porque… y esto es un secreto, nosotros detuvimos el tiempo anoche…
Y las palabras se siguen atropellando unas con otras y yo sigo buscando con quien compartir mis premios…