miércoles, 28 de julio de 2010

Tu...nuevamente tu



Hay fuegos
que ni con el mar,
se encienden
solo con el sonido
de la voz

Justo
cuando me convencia
el olvido


Besos friolentos

viernes, 5 de marzo de 2010

Luto en mi tierra



Mi tierra se ha sacudido, nos ha sacudido a todos
dejando en evidencia lo pobres e indefensos que somos,

Nos han sacudido planes,proyectos, ambiciones, nos han destruido sueños,
hogares, familias, la tierra a echado abajo años de trabajo y de tesoros,
esos que guardamos celosamente y que son reliquias,
tan celosamente que jamas nadie tuvo el privilegio de verlos
se destruyeron guardados en algun lugar que creiamos seguro
esperando el minuto en el que los podriamos sacar a la luz.

Y todo eso resulta ser nada cuando te digo que el mar
se llevo todo aquello que pudo hayar a su paso, sin compacion,
hombres, mujeres, niños, ancianos, mascotas, automoviles, botes
eran todo uno
Todo uno rebolcado entre rocas, arena y sal.

Entre la tierra y el mar arrancaron el brillo de los ojos de tantos chilenos que jamas podre contabilizar que vieron como aquellos a los que amaban,
que minutos antes se encontraban a su lado, tal vez acurrucados al calor de los cuerpos
se iban con las olas para no volver jamas.

Como explicar que hubo personas que mientras subian con sus automoviles a los cerros fueron alcanzados por las olas, como describo el horror de ser arrastrados por aquellas olas que con mucha suerte devolvieron los atomoviles vacios, sin un halito de vida en su interior.

Como te exlico si yo...abrace a mis hijos y guarde la calma
si mi hogar me cobijo y me protegio
si mi gran perdida debio ser un juego de copas a lo mas,
si mi famila esta toda intacta
si en mi barrio al dia siguiente todo funcionaba
aunque la madrugada la vivimos con un terremoto de 8.8 grados

Como explicar tanta diferencia, como no sentir la verguenza de la inequidad

Como mostrarles que aquellos lugares debastados eran de una belleza enorme,
como describirles a su gente, pescadores, campesinos, de corazon calido y generoso.
Terruños de gente mayor.

Mi pais has ufrido muchas veces este tipo de catastrofes, yo no dudo que saldremos adelante
nos repondremos de ésta como de muchas

El dolor quedara como muchos dolores de mi patria
dolores acallados pero latentes.

FUERZA CHILE





viernes, 26 de febrero de 2010

Regresando de a poco...






Quiero regresar, realmente lo deseo...
pero hay algo que me deja atorada en la rendija
y no deja salir todo aquello aprisionado aca dentro, en mi pecho.

Muchas veces me encuentro mirando el infinito,
suspirando besos, soñando abrazos, inspirando historias
que se pierden en aquel horizonte que miro pero que no veo.

Muchas veces me sorprendo enredando mi cabello, perdida en pensamientos
añorando... añorando?...si definitivamente ...añorando.

Perdida en algunos delirios, entre la locura logro visualizar
algo que pronto combierto en palabras
escritas en algun papel que guardo por alli y luego quedo en el olvido.

No se que pasa, las musas?, la inspiracion?, la motivacion?
no se que pasa, el sol arde magnifico pero yo esta vez no logre despertar del invierno
no se que pasa...

Las ideas atropelladas que ordeno en mi cabeza no se plasman como antes
con entusiasmo y certeza

Será pereza?
Por hoy es suficiente, la sacudiré de a poco por que ha invadido mi cuerpo
La sacudire para terminar de volver...porque extraño mis letras y las suyas.

Besos calurosos de verano


martes, 20 de octubre de 2009

De regreso







He vuelto con un poema dela Gabriela en el bolsillo,robado, robadito, a hurtadillas de algun libro que lei en mi letargo invernal que me ayudo a sentir que la vida aún corria por mis venas porque todo en mi se recogia a medida que lo leía.


Hay besos
(Gabriela mistral)

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.


Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

lunes, 6 de julio de 2009

Delirios.

A veces sólo quiero no estar...
son los efectos del invierno

Ya saben muero en invierno

Renazco en primavera...pero hoy siento que no llegara nunca.
Los pocos rayos de sol no me dan fuerzas, hoy es uno de esos dias
hoy no quiero estar.

Han sido una sucesion de cosas que han ido creando mi estado
por qué no solo sacar afuera sin temores?
... es desgastador

Ya quiero volver a ser la de antes, la que era
esa que me gustaba tanto...
estoy algo apagada me gusta la luz,
la luz en todas partes sobretodo en mi.

Me siento sin fuerzas, sobrepasada
lo terrible es que siento que no he contribuido mucho a solucionar problemas
es mas... tal vez soy parte de lo que los ha ocasionado.

Leo y releo esto y verdaderamente creo que he muerto...son delirios de difunta

Siempre lo he dicho... muero en invierno...


Mi encanto vive en primavera y dura hasta la entrada del otoño
Tengan paciencia...

Qué soy bipolar??? naaa ya lo he dicho

Eso seria una buena excusa para morir en esta temporada
Naaa no lo soy...

Sola? no, no me siento sola, aunque a veces hay mucha gente
mas de la que me gustaria

Muero en invierno...quiero primaveras...




viernes, 26 de junio de 2009

Veintiún dolores, una Violeta


La calurosa tarde del 5 de febrero de 1967 se escuchó un balazo en La Reina. Fue un tiro certero…


Era Violeta Parra que decidió morir a los cincuenta años en la carpa donde vivía, cantaba, bailaba y componía; el mismo techo precario donde hacía cerámica, bordados con restos de lanas de colores y poesía. Donde cocinaba cazuela, charquicán y unas empanadas jugosas. Donde había amado con vehemencia y quebranto.

Tenía parche-curitas en los dedos. La noche anterior había estado cantando y rasgueando su guitarra con furia para ver si así se aliviaba su mal de amor

No fue el desasosiego sentimental el único dolor que la impulsó a dispararse un tiro. La incomprensión y falta de reconocimiento artístico en su propio país la fue colmando de pena. Pero Violeta, pasional de nacimiento, había amado con furores de terremoto chillanejo a muchos hombres, a veces manteniendo relaciones duraderas e historiadas, nunca sintiéndose amada como ella necesitó. Fueron los desgarros de amor a Chile, a la música y a su hombre, los que se arrancó del corazón de un balazo en esa tarde calurosa.

“MALEZA

Violeta del Carmen Parra Sandoval había nacido, campesina y cantora, el 4 de octubre de 1917, a las once de la noche, al interior de Chillán. La vecina que ayudó a su madre a traerla al mundo fue la primera en sorprenderse con la criatura que traía dos perlas de leche en la boca, un par de dientes blancos y redondeados imposibles en un recién nacido.
Su infancia en Lautaro la pasó compartiendo hambre, canciones y travesuras con sus diez hermanos y hermanastros. A pesar de las estrecheces económicas siempre hubo música en la casa. En las tardes oscuras del sur, los padres de Violeta -Clarisa y Nicanor- entonaban viejas canciones alrededor del brasero y siempre se les unía algún pariente o vecino con arpa, caja o acordeón.
El padre, profesor de música, escondía su guitarra con llave. Pero Violeta, de siete años, se las ingenió para robársela y aprender a sacarle sonidos hermosos.
Antes de los diez años organizó a sus hermanos en una estrategia para combatir la pobreza: cantaban en trenes, circos y casas de remolienda. Violeta niña se deslumbró con el espectáculo circense y con las presentaciones de payadores y cuequeros que animaban las casas de prostitución.
No le gustaba la escuela y era enfermiza. Los demás niños le decían “Maleza” porque era rebelde y voluntariosa pero también por las marcas que dejaron en su cara la alfombrilla, la rubéola, la peste cristal y el sarampión, que la hicieron sentir una niña fea, y más tarde… una mujer poco agraciada. Sin embargo, no le faltaron amores.

LOS LUISES

En Santiago, en una quinta de recreo en Matucana, conoció a su primer marido, Luis Cereceda, un obrero de maestranza que viajaba en bicicleta de una provincia a otra para escucharla cantar. El romance fue rápido. Tuvieron tres hijos, compartieron diez años, pero el matrimonio se quebró. “El quería una mujer que le lavara y cocinara… Yo quería cantar”, explicó ella con lógica implacable.
Con sus críos a cuestas y el nombre de fantasía “Violeta de Mayo” siguió trabajando en bares de mala muerte, apoyada por su hermano y mentor, Nicanor Parra.
Le penaban los Luises. Luis Arce, maestro mueblista, fue su segundo marido. El era un hombre tranquilo, comprensivo, cariñoso. Tuvieron dos hijas: Carmen Luisa y Rosa Clara. Se separaron amistosamente cuando ella viajó a Europa a mostrar sus trabajos textiles y de recopilación folclórica y se quedó varios meses en esos menesteres.
Un joven cantante español, Paco Ruz, fue su acompañante en los días y las noches de ese recorrido. Cuentan que ella lo dejó un día y que la insistencia de él para retomar la relación no dio resultados.
En ese viaje y otros varios posteriores, Violeta fue reconocida en el Viejo Mundo como la artista multifacética y excepcional que era. Se paseó por los más importantes escenarios mostrando la música popular de Chile, la de los pobres, el canto de las lavanderas, las recolectoras de frutas, las prostitutas, los bandidos rurales, los payasos itinerantes, los artistas de la calle, los olvidados de Dios.
Pero el éxito de su trabajo se quebró en París con la llegada de una carta. Su hija Rosa Clara, de menos de diez meses, había muerto repentinamente. Ni siquiera pudo estar en el funeral de la pequeña.

RUN-RUN

En Chile Violeta había alcanzado cierta notoriedad como folclorista, y se comentó que algo tenía con otro joven cantante, protagonista de “La Pérgola de las Flores”, de nombre Pedro Messone. El rumor no fue desmentido ni confirmado.
Pero fue en Europa donde Violeta conoció al hombre de quien se enamoró perdidamente. El francés Gilbert Favre, músico, actor, mimo, ocho años menor que ella, era el hombre en el que Violeta vio la encarnación del amante y el compañero para toda la vida.
Tuvieron un romance turbulento, apasionado, trágico. Recorrieron emparejados varios países, haciendo presentaciones conjuntas, trabajando sin descanso. Volvieron juntos a Chile. Ella lo mimaba como a un hijo y lo llamaba Run-Run… Pero Gilbert Favre siempre se iba y la dejaba esperando el reencuentro… Ella lo amaba, lo celaba, lo seguía, le escribía. El la amaba, la visitaba, la admiraba, la criticaba. Les costaba separarse… No podían estar juntos.
Cuando Violeta regresó a Chile, en 1965, se desarrollaba el movimiento de “la nueva canción chilena”, estrechamente vinculado a su trabajo y sus intereses. Se pliega a la explosión creativa de esos días, junto a sus hijos Isabel y Ángel, Patricio Manns, Osvaldo (Gitano) Rodríguez, Rolando Alarcón, Víctor Jara, Ricardo García, René Largo Farías, entre otros.
Pone en pie su carpa a fines de ese año. Estaba llena de ilusión y entusiasmo al montar esa especie de circo, como los de su infancia, que quería llenar de muestras artísticas, música y expresiones culturales. Todos los días, Violeta y su hija Carmen Luisa encendían un gran fogón en el centro de la pista, preparaban empanadas, anticuchos, mate y mistela, y esperaban al público. Pero llegaba poca gente, a veces dos o tres personas, frente a las cuales se hacía igual el espectáculo. Violeta canta, baila, hace presentaciones de títeres, muestra sus bordados y esculturas a los pocos interesados.
Los amigos la encuentran cada vez más hosca, agresiva, rabiosa e irascible. Ni la presencia de Gilbert logra aplacarla. Viene a verla a Santiago, le dice que está enamorado de ella, pero Violeta está insoportable y Gilbert sale escapando a los pocos días, rumbo a Bolivia. Violeta escribe y canta: “Run-Run se fue pa’l norte, no sé cuándo vendrá, será para el cumpleaños de nuestra soledad…”.
En esas angustias estaba cuando conoce a un joven uruguayo de origen campesino, de nombre Alberto Zapicán, vigoroso y atractivo, que la acompaña en la cama y en las dificultades cotidianas con paciencia, cariño y entrega.
A fines de 1966, Violeta se deprimía sin remedio. La carpa no daba los resultados esperados. Su música y su arte no eran valorados en su país. Pocas veces tenía de qué alegrarse. Le dolía la incomprensión y el desamor. Algo en ella se iba desgarrando irremediablemente. La noche del 4 de febrero tocó su guitarra, tal vez pensando en Run-Run, porque era el día de San Gilberto según el calendario.
Estaba completamente sola cuando se quitó la vida. En cincuenta años se había dado tiempo para renovar la música y la canción latinoamericana, construir una nueva forma de ser artista, darle status internacional a nuestra cultura popular, parir hijos, recorrer el mundo con el nombre de Chile en la garganta, amar a muchos hombres con rabia y vehemencia, pelear con los poderosos hasta ser escuchada, soportar mucho más que veintiún dolores… y morir como eligió

( Este articulo fue escrito por Pamela Jiles, periodista y escritora chilena, un homenaje a nuestra Violeta, se los dedico a todos ustedes para que conozcan un poco mas su historia, algo tragica pero llena de valor)

miércoles, 10 de junio de 2009

Su mirada... caballero...

Caballero,
su mirada me incomoda

Caballero
su mirada es insolente

Caballero
su mirada es insolente,

Caballero
pues me quema y me desnuda

caballero
su mirada impertinente

Me perturban sus ojos tan indiscretos,
caballero

Su mirada encendida de mil secretos ,
caballero

Me perturban sus ojos tan indiscretos,
caballero

De mil secretos si, fantasias ,
caballero

Propone sin decirlo amor de un dia,
caballero

Ese mirar furtivo es el que esquivo,
caballero





Las Torcazas...